Un año que comienza lleno de incertidumbre, una nueva fuerza de dominio y de hipnosis se apodera de la sociedad, el pan y el circo se ha digitalizado, todo lo que puede entretener ya no es necesario hacerlo para las masas, se ha vuelto individual, nos han creado un clon digital, con el cual saben todo lo que queremos, lo que nos gusta, lo que deseamos, lo que nuestro cerebro quiere para liberar dopamina y mientras nos dominan y nos distraen del mundo con ese entretenimiento esotérico que esconde algo más, que inyecta semillas de manipulación y control del pensamiento, donde las mentes que carecen de criterio, se vuelven tierras fértiles, donde esa semilla llamada ideología, gustos, comportamiento, etc… germina cómo semilla y crece en ese subconsciente, donde se terminara volviendo en argumento, en verdad infalible, en razón terca. Un mundo hipnotizado por profesionales, por lo mejor del talento humano que ha trabajado para crear los algoritmos que se volvieron peor que la síntesis del fentanilo, una droga cargada de 1 y 0 que en forma de pixeles y colores captan la atención del receptor, a tal punto que su mente se ve tan manipulado sin si quiera saberlo, un vicio que se apoderó de toda la sociedad, de la cuales expertos intentan advertirnos, que se sumergen en ese mundo para que se les preste atención, pero aún así son muy pocos los que escapan.
Hoy los dueños de esas herramientas de manipulación se sientan junto al poder político, tienen sus veladas de cocteles, definiendo el futuro, dominando el pensamiento y adormeciendo a la sociedad. ¿Quién hubiera imaginado que en la época en la que tenemos mayor acceso a la información, iba a crear generaciones aún más ignorantes y ciegas?, irónico, en algún capitulo de la historia relataran estos hechos, en cómo fue difícil para lo sociedad adaptarse al mundo digitalizado, a la inteligencia artificial, al desarrollo de redes y de comunicación. Estos faraones tecnológicos que hoy pueden decidir sobre una gran masa, lo que debemos pensar y lo que debemos apoyar, nos devuelven a ese ciclo monárquico, faraónico, quizás por qué no autoritario.
No tenemos aún una vacuna para este vicio, o ¿Quizás sí?, quizás es esa malgama de papel, llamada libros, donde la mente tiene el poder de transportarse y estar en mil lugares a la vez, de identificarse con personajes, un vicio más noble y gratificante con la imaginación, obliga a la cabeza a pensar, a recrear imágenes, a indagar, a entender vidas ajenas, a pensar en soluciones. También quizás la cura está en la acción de cuestionar, si se tomara la tarea de verificar fuentes o escuchar puntos de vista opuestos, se crea un pensamiento critico que es el muro o firmware de nuestra cabeza que nos proteja de esas ideas impuestas y en su mayoría absurdas.
El mundo hoy aparta el pensamiento critico y abre sus mentes a las ideas radicales, autodestructivas, xenófobas, guerreristas y autoritarias, impuestas por esa nueva herramienta de gran poder llamada red social, el quinto poder, donde las minorías se están viendo afectadas por ideas peligrosas, y ¡ojo! No lo digo yo, lo dice la historia, ideas fascistas vuelven con más fuerza a este mundo contemporáneo, que pareciera que perdió la empatía después de la pandemia, que genero tanto desasosiego a la sociedad, que se pensaba que iba a unir más a los pueblos, que nos iba a llenar de solidaridad. ¡No!, más bien fue el inicio del experimento que hoy desata un nuevo mundo donde las guerras bélicas se volvieron normales y las ideas radicales se enarbolan por todos los continentes, donde los países vuelven a armarse, donde el desprecio por los que piensan diferente o lucen diferentes es evidente, cómo por ejemplo el desprecio al migrante, las comunidades LGTBIy claramente a los que nos resistimos a caer en esa hipnosis colectiva, tachando de inadaptados, revolucionarios, comunistas o cualquier otro seudónimo que sirva para marginar y señalar.
Debemos abrir los ojos y salir del engaño, la edad de la información es ahora, en vez de caer en sus telarañas, leamos, investiguemos, creemos grupos de apoyo para alejarnos de aquello que tanto daño hace a la sociedad, alejemos a nuestros infantes de esta calaña que esta diseñada para los intereses de unos pocos, valoremos nuestra libertad, la internet es un bosque donde podemos encontrar grandes tesoros, que nos pueden ayudar a crecer y aprender cosas nuevas, una oportunidad que nunca antes hemos tenido cómo sociedad, cómo pueblos, cómo humanidad; no caigamos en las redes sociales, que son cómo la casa de jengibre en el aclamado cuento de Hanzel y Gretel, no nos dejemos tentar por ese placer momentáneo, dice un viejo refrán de mi país “De eso tan bueno, no dan tanto” y hoy tenemos las consecuencias de ese experimento en el que nos metieron en el 2020 donde nuestro único entretenimiento era esa pantalla de alta resolución que cabe en la palma de nuestra mano. Despierta.

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