Una semana llena de sucesos relevantes y de todo tipo, una premonición de no muy buenos agüeros de lo que está en el porvenir. Lo primero es ver cómo la bestia muestra sus dientes, contra un adversario que debería pasar desapercibido por su poca importancia global y geopolítica, en un intento desesperado e irracional por mandar un mensaje de supremacía y fortaleza sin titubeos, el ahora presidente Donald Trump parece olvidar o más bien ignorar las bases del sistema y los valores democráticos que su propia nación a intentado difundir a lo largo de su hegemonía y lucha ideológica.
Hablo del conflicto que se hizo viral entre Estados Unidos y Colombia, donde por la negación de recibir a unos migrantes que venían en vuelos militares y encadenados en situación de deportación, hizo que el presidente colombiano Gustavo Petro se pronunciará y diera su negativa de permitir el arribo de las dos aeronaves estadounidense a la ciudad de Bogotá. Acto que fue promulgado por la red social X, no cualquiera se hubiera imaginado que un acto que se podría tratar de manera diplomática y por los medios y organismos de estado, encargados de este tipo de situaciones, escalara de manera exponencial tras la respuesta del presidente Trump por medio de la red social Truth, donde afectado por sus egos y su manera de mostrar una imagen todopoderosa, hasta monárquica o divina, hace un ataque verbal al presidente colombiano y enlista un número de sanciones declaradas de emergencia, donde la que más causo impresión fue la de el alza de aranceles inmediata a Colombia del 25% y que en una semana aumentara al 50%, además del revocamiento de visas para el mismo presidente, miembros de su gabinete y cualquier ser a fin a su partido de gobierno. Decisiones desmedidas que de inmediato captaron la atención de los medios nacionales e internacionales.
Momento que aprovechó el presidente colombiano Gustavo Petro para responder a tan insensata medida, anunciando una medida recíproca de aranceles para los productos americanos que llegan al país, para luego por medio una carta redactada en la red social X, mostrar su postura de no sometimiento ante las amenazas y tirando puyas a la política ultra derechista del actual presidente Donald Trump, y dando a entender que está dispuesto a abrir el mercado a otros países, un claro guiño a China que es la potencia que tiene grandes ambiciones con su proyecto de la nueva ruta de la seda, en donde Latinoamérica juega un papel importante para lograr tal objetivo, un guiño hecho por un país que a lo largo del siglo pasado, ha tenido un grado de fidelidad a Estados unidos, siendo Colombia un aliado importante y que siempre se ha sometido a las políticas de este, donde también hay vigente un tratado de libre comercio, que claramente se hubiera visto violado, si las medidas arancelarias se hubieran aplicado.
Finalmente, lo que se veía como una guerra comercial y el daño de unas relaciones que han sido estables, se normalizaron en el mismo día, luego de que un equipo diplomático colombiano se reuniera con su símil estadounidense y se lograra un acuerdo, en donde según Washintong los decretos fueron archivados hasta que Colombia recibiera a los 160 migrantes que fueron deportados.
No había pasado más de una semana desde que el presidente Trump asumió la presidencia y ya se han generado muchas tensiones en las relaciones bilaterales de esta nación con muchas otras. Un Trump con una estrategia política proteccionista y expansionista manda un mensaje al mundo, en el que lo que el diga se debe hacer, pasando por encima de tratados y el derecho internacional.
En mi opinión después de este caso y show donde estos dos presidentes creían que se legisla por medio de redes sociales, el verdadero perdedor fue Donald Trump así el poder mediático quisiera lavar su imagen, diciendo que Colombia accedió y se doblego en tan solo unas horas y alguna gente lo crea por la repetición de esta retorica en los medios de difusión masiva. Digo que Trump fue el perdedor por darle tanta importancia a un problema tan pequeño y contra un país que no tiene relevancia geopolítica, se mostró cómo un ser temerario en donde en vez de infringir miedo a las naciones aliadas y enemigas, está generando precaución de que Estados Unidos no es un país de fiar, donde puede perder aliados estratégicos y abrir un camino a su verdadera competencia que es China.
Por parte en la política colombiana es curioso
ver cómo gente defiende el hecho de que Estados Unidos quiera imponer sanciones
tan drásticas por capricho de un presidente que quiere mostrarse temeroso, y que
alguna gente se deje convencer por retoricas políticas y no tener un poco de
sentido de pertenencia y entender el concepto de la soberanía de los países, y
que por el contrarío deberían apreciar el acto de que un presidente, que tiene
más que perder, se hubiera enfrentado al hegemon y nos hubiera enseñado una
lección de dignidad. Claramente esas medidas tampoco le convenian a Estados
Unidos y no por el daño económico, que claramente es irrelevante para su
economía, si no por la imagen que iban a vender al mundo y el mensaje que
hubieran transmitido de haberlo hecho. De no haber sido así y que en verdad
Colombia se hubiera sometido a sus caprichos, los inmigrantes no hubieran
llegado de la manera en que llegaron a Colombia, con la dignidad en alto sino
encadenados, cómo quiere mostrar la administración de Trump, para sembrar el
miedo a los inmigrantes en Estados Unidos y exacerbar el odio y la xenofobia en
sus ciudadanos.

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